sábado, 23 de mayo de 2015

Importancia de las PYMES para el desarrollo de la economía productiva.

     Al analizar la estructura económica de cualquier país encontramos la presencia de empresas de diferentes tamaños. Asimismo cuando analizamos sectores determinados en los distintos países, encontramos el mismo fenómeno, es decir que de ello podemos deducir que el tamaño de una empresa no está relacionado con un determinado sector o actividad, no existe una actividad donde inevitablemente las empresas deben tener un tamaño dado para funcionar, tampoco existen países o economías que exijan un determinado nivel de actividad para que se conforme una empresa.

     Es donde encontramos a las PYMES (pequeñas y medianas empresas) las cuales deben cumplir un importante papel en el desarrollo de la economía del país. Precisamente de esto se trata el impacto que tienen las pequeñas empresas en el desarrollo económico a través de distintas funciones como son la generación de nuevos empleos y el aumento en el nivel de ingresos de las economías familiares.

     Aunque estas empresas iniciaron como una opción al desempleo, surgieron sin planeación y sin financiamiento. “La micro empresa ha logrado ser la opción para muchos individuos que después de perder su empleo, se enfrentan a la necesidad de mantener a su familia; en este grupo de empresarios no hay clases sociales, ya que podemos encontrar desde directivos desempleados de grandes empresas hasta ayudantes de algún técnico” (Ricardo Bolaños, revista el economista).

     Las pequeña empresas se desenvuelven económicamente en relación al número, tamaño, facilidad de multiplicarse, crecimiento y disolución que muestran por cada línea industrial; así como el papel que desempeña en la introducción de nuevos productos, modernización industrial, nivel de interrelación gremial versus las variables macroeconómicas, en este caso con especial interés, la producción y el empleo.

     Siendo la pequeña empresa la etapa previa para convertirse en una mediana empresa. Esto conlleva un incremento de los ingresos de la empresa, mejores salarios para los trabajadores y una mejor calidad de vida para las familias, lo que finalmente se traduce en desarrollo económico para la región donde está ubicada. Es decir, las pequeñas empresas que se transforman en medianas son en realidad detonantes de la actividad económica. Entre más y mejores empresas existan en un país, mejor será la calidad de vida de sus habitantes.

     Estas pequeñas y medianas empresas han tomado gran importancia en el desarrollo productivo de los diferentes países, ya que son unas fuentes generadoras de empleos y un punto medular en el desarrollo económico. A través de diferentes mecanismos de apoyo y colaboración, los gobiernos han establecido acciones concretas para impulsar el desarrollo de este sector productivo.

     No obstante Suárez (2001) describe las limitaciones, el papel de las Pymes en la economía del país ha sido un factor que ha generado incrementos en la producción; valor agregado; aportaciones fiscales; fortalecimiento del mercado interno; aumento de exportaciones, etc, por lo que han sido motivo de diseño de políticas encaminadas a promoverlas y apoyarlas para elevar su competitividad y enfrentar la competencia de un mundo globalizado, sin olvidar el mundo de los emprendedores, donde las empresas líderes son aquellas que adoptan modelos de subcontratación y alianzas estratégicas con Pymes, que gracias a su capacidad de adaptación y flexibilidad crecen en un mundo en constante cambio, demostrando además que cuando se organizan pueden superar las aparentes limitaciones de su tamaño.

     Actualmente, los países desarrollados reconocen la importancia de las PyMEs ya que han demostrado ser más resistentes a las crisis por su mayor flexibilidad  para adaptarse a las cambiantes condiciones de mercado. Por otra parte, cuando se encuentran insertas en cadenas productivas con grandes y medianas empresas, participan activamente en el incremento de la eficiencia productiva de toda la cadena, lo que se expresa en el aumento de ventas en mercados internos y externos. 

     Los gobiernos de los países desarrollados otorgan un lugar preferencial a las empresas de menor tamaño en sus políticas económicas, creando y desarrollando instituciones destinadas a canalizar las acciones y fondos hacia ellas, y, a su vez, están fuertemente afectadas por externalidades locales y los entornos nacionales.

           La pequeña y mediana empresa en Venezuela se a convertido en el motor de impulso para el desarrollo económico productivo del país, aplicando modelos alternativos de producción generando enormes compromisos de competitividad, éxito y productividad para estas empresa en particular, todo esto si se considera que este sector resulta ser el mayor generador de empleo ocupando el 67% de la fuente laboral, tal como lo estima la Confederación Venezolana de Industriales, convirtiéndose en el de más alto impacto para el bienestar social de la Nación.

     Por lo tanto las Pymes deben reinventar su modelo de negocio con base a una fuerza productiva que les permita afrontar los desafío del futuro, buscando mejorar la calidad de vida, ser participes en los mercados internos y externos de forma competitiva, para mejorar los ingresos de todas las empresas y trabajadores participantes, a través de mecanismos de convergencia compensada integrando cadenas productivas, con todo tipo de empresas como con diversas instituciones de gobierno. 

     Deben superar limitaciones internas referidas a su carácter familiar, su estructura financiera y su resistencia a fusiones y asociaciones, que en muchos casos impiden el acceso a un nivel de accesibilidad óptima.   


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